La crisis del “yo mismo”

La crisis del yo mismo

Debemos esforzarnos y ejercitar nuestra mente, nuestras capacidades cognitivas, mejorar nuestras aptitudes y centrarnos en el objetivo de ser el candidato ideal.

Vivimos en una época de cambio, ambigüedad, sinrazón, desvarío, en resumen, de crisis, de crisis económica pero también de crisis emocional, podríamos llamarla, la crisis del “yo mismo”. Es una época en la que nos resulta difícil encontrar nuestro lugar, y al hablar de lugar nos referimos, a “nuestro sitio” allá donde nos sintamos seguros y decidamos asentarnos, sentir que formamos parte de un todo en el que aportamos un poquito de nosotros cada día, poder hallar aunque sea un poco de estabilidad, pero la vida ha cambiado y nosotros debemos adaptarnos a sus cambios, eso sí, adaptarnos al cambio no conlleva de manera irremediable a caer rendidos a sus desaires y desafíos. Llegados a este punto podemos decir que los roles sociales han dado un enorme giro y nosotros con ellos, y cuando hablamos de “roles” nos referimos a ese conjunto de normas, actitudes y comportamientos que la sociedad espera que defienda y mantenga una persona según el estatus social al que pertenezca y que responde a un conjunto de valores.

Debemos pararnos a reflexionar de vez en cuando y pensar hacia dónde queremos dirigir nuestra vida, si necesitamos de cambios, nuevos aprendizajes y destrezas sociales, porque si hay algo que mueve al ser humano es no solo su esfuerzo, en lo que también influye la posición que ocupemos en la sociedad, así como el capital económico y el tipo de redes de socialización con las que acostumbremos a tratar, sino también el acceso al mérito. Pero para adentrarnos en lo que mueve al ser humano en su ascensión al éxito deberíamos conocer el desarrollo de un individuo adulto de una manera estructurada. Para ello, podríamos utilizar la teoría del desarrollo del Psicólogo americano Daniel Levinson, ya que la vida de una persona está en continuo cambio dependiendo de su ambiente físico y social,  nuestro trabajo, familia, amigos, creencias, actividades personales. Elementos que nos van modelando a lo largo de los años y que definen nuestra personalidad. Haciendo referencia a ésta teoría, mencionamos las cinco etapas que postuló como pertenecientes al desarrollo adulto: preadultez (desde el nacimiento hasta los 22 años), adultez temprana (desde los 17 a los 45 años), adultez media (desde los 45 a los 64), adultez tardía (de los 65 a los 85) y adultez realmente tardía (desde los 80 en adelante). Según Levinson en la primera etapa comenzamos a desarrollar nuestra vida tanto profesional como familiar y es en la segunda etapa cuando comenzamos a evaluar nuestros logros decidiendo que caminos trazar para su mejoría. Como podemos comprobar a día de hoy nuestro desarrollo  profesional y familiar no comienza en la primera etapa sino en la segunda y en esa conjunción de procesos y cambios muchas veces creemos perder el control de ciertos aspectos de nuestra vida y nos sentimos inundados de quehaceres y obligaciones que nos restan tiempo y nos agotan las energía.

Sí es cierto que nos enfrentamos a un momento difícil con respecto a nuestro futuro laboral, independientemente de nuestra edad. Se nos cierran puertas dándonos de bruces con un abismo demasiado negro como para seguir luchando por ese acceso al mérito que tanto ansiamos,  por miedo a un estrepitoso fracaso. Pero la idea no es rendirse, la idea es adquirir nuevos conocimientos, destrezas y maneras de conseguir ese sentimiento de autonomía personal que en cierto modo nos han arrebatado. Pero también es cierto que todo esto no nos vendrá dado solo, debemos esforzarnos y para ello necesitamos ejercitar nuestra mente, nuestras capacidades cognitivas, mejorar nuestras aptitudes y centrarnos en el objetivo de ser el candidato ideal.  Sabemos que para aspirar a ciertos empleos debemos atravesar un proceso de selección, entre otros, las pruebas psicotécnicas son un instrumento muy utilizado por determinadas empresas para evaluar ciertas capacidades y aptitudes que son necesarias para analizar las diferencias individuales de todo los candidatos para finalmente elegir de entre todos, aquellos que mejor se adapten al perfil profesional que buscan (los test psicotécnicos son utilizados en un 75% de las empresas españolas).

Desde aquí os incentivamos para que no dejéis de sentir que alcanzar esa meta es posible y es posible gracias al esfuerzo, al trabajo, a la motivación y a las energías que pongáis en cada cosa que realizáis para alcanzar vuestros objetivos. Porque acceder al éxito tanto personal como profesional solo depende de nosotros mismos.

“Porque el fututo tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Víctor Hugo

Autor: Dos Llaves

2 comentarios
  1. Sofia
    Sofia Dice:

    Me parece muy interesante!! pero todo esto sería mientras esperamos que se mejore el empleo, ya que sin empleo, por mucha formación creo que lo que único que vale es el autoempleo!!!!

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  2. gonzalo
    gonzalo Dice:

    Es interesante, para aplicar como conocimiento científico y motivación al logro, además de acuerdo si no existe fuentes de trabajo en el sector público, debemos crear emprendimientos.

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